Crítica de 'Silencio'

Martin Scorsese es un director que no deja indiferente a nadie. Esto puede ser algo bueno o algo malo y un arma de doble filo. Con Silencio, Scorsese consigue llevar acabo una película que quería hacer desde hace muchísimos años, desde que leyó en los ochenta una novela titulada Silencio de Shusaku Endo, durante su viaje para filmar con Akira Kurosawa(Ran, Yojimbo).


Liam Neeson, padre Ferreira.


Al principio el proyecto estuvo apoyado por Guillermo del Toro, pero Scorsese le dio prioridad a Hugo y Shutter Island, por lo que este acabó distanciándose diciendo que le habría encantado realizar esa película con Scorsese.

Pero ahora, años después, nos llega el filme, el cual dista de ser el mejor trabajo del director(al menos de la parte que yo conozco), pero que aún así sigue siendo muy recomendable.

La historia nos presenta a dos curas que parten de Portugal (Adam Driver y Andrew Garfield) en busca de su maestro, hacia las lejanas tierras de Japón (siglo XVII). Según los rumores, el padre Ferreira (Liam Neeson) apostató debido a las torturas a las que fue sometido. Allí vivirán un verdadero calvario mientras intentan mantener viva su fe.

La película es extremadamente lenta a lo largo de las casi tres horas de metraje, presentando diferentes cuestiones sobre la creencia en un Dios todopoderoso. En la mayoría de ocasiones es fácil entender el mensaje que nos manda el director, pero en otras se siente corto o falto de sentimientos. En ocasiones he sentido que esos sentimientos no me llegaban como deberían. También se puede notar un poco redundante en ocasiones, ya que siempre estamos volviendo sobre lo mismo. "Pero es una película sobre religión, ¿qué va a hacer si no?" diréis algunos, a veces no es necesario utilizar a un narrador en off si en pantalla se muestra correctamente lo que se quiere plantear. No me hace falta ver a un cura llorando y gritando al cielo esperando una respuesta, y que luego, a los 20 minutos o 30, un narrador me cuente que ese cura tiene un dilema y piensa que Dios le está ignorando. (es una situación que me he inventado).


Aún así, la cinta comienza con silencio, acaba con silencio y salimos del cine en silencio, pensando en lo que habíamos visto. Porque ante todo es una película para reflexionar y digerir después de verla, meditando sobre las preguntas que plantea. ¿Justifica una creencia el sufrimiento de gente inocente? ¿Va a ir mejor Japón si es "colonizado" por cristianos? ¿Hacen mal los japoneses por defender su culto a Buda o están en lo correcto a pesar de sus métodos? ¿Merece la pena dedicar una vida entera a venerar algo que no es tangible o racional, a cambio de ese paraíso prometido? entre otras tantas. Algunas de estas se plantean por medio de monólogos o diálogos y otras por medio de imágenes, como el ritual de apostasía que se repite varias veces a lo largo del film.
También está presente la violencia, aunque no tan gráfica como en otras de sus películas, si que hay escenas más fuertes, en especial algunas de las torturas que realizaban los japoneses. Pero aquí quizá sea peor la violencia psicológica a la que se ven sometidos algunos personajes.

Hay que destacar la actuación de Andrew Garfield, que me ha gustado mucho. Entre él y el director, consiguen meterte de lleno en esa situación, en especial en la segunda mitad del film. Adam Driver acompaña correctamente, sin tener mucho protagonismo, pero tiene un par de escenas en las que puede lucirse. Y Liam Neeson aparece poco, pero no lo hace nada mal. Otra mención especial al inquisidor Inoue, interpretado por el japonés Issey Ogata, el cual con su sonrisa y aspecto agradables consigue engrandecer su aura de peligro.


También se realizó un grandísimo depsliegue de medios para rodar, ya que se grabó en Taiwán y tuvieron que repetir muchas de las escenas varias veces debido al clima, esto es porque a veces comenzaban a rodar con sol y al poco tiempo la lluvia empezaba a caer, también hubo lugares de difícil acceso para los cámaras. Además el equipo se documentó mucho sobre los jesuitas y sobre la época, de cara a simular las condiciones de luz y los lugares de la época. Todo esto da lugar a algunas escenas poderosas visualmente (y emocionalmente), mencionando también los bellos paisajes en los que se rodó. El director de fotografía fue Rodrigo Prieto, que también participó en Argo o El lobo de Wall Street.

En definitiva, nos encotramos ante una película recomendable, más filosófica y reflexiva que la media y más metafísica o trascendental que otras películas del director como Taxi Driver, en la que el peso de la trama recae sobre los diálogos y las narraciones en off principalmente. Algunos de estos siendo verdaderos monólogos para pensar. Aunque en ocasiones le falte un poco de empuje o suene monótona, conseguiremos sentirnos dentro de esa cabaña que sirve de escondite (no menciono más lugares para no hacer spoilers) gracias a las actuaciones, en especial la de Garfield. Podría decirse que es la película más personal de Scorsese con diferencia, y al visionarla se entiende que no todos los productores se atreviesen a financiarla, ya que es algo que está muy alejado de lo habitual en el cine de hoy en día. Martin la utiliza para plasmar aquí sus dudas sobre la fe cristiana(él es creyente) y cuestionarla(o reforzarla, depende de como se mire). Recomendada.



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